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La intervención de un banco central se produce cuando este compra (o vende) su moneda en el mercado de divisas con el fin de aumentar (o reducir) su valor frente a otra moneda.

¿Por qué intervienen los bancos centrales?

La intervención suele producirse cuando la moneda de un país está sometida a una presión excesiva a la baja o al alza por parte de los agentes del mercado, normalmente especuladores.

Una caída significativa del valor de una moneda tiene las siguientes desventajas:

  • Aumenta el precio de los bienes y servicios importados y provoca inflación. Esto empujará al banco central a subir los tipos de interés, lo que probablemente perjudicará a los mercados de activos y al crecimiento económico. Esto también podría provocar pérdidas adicionales en la moneda.
  • Un país con un gran déficit por cuenta corriente (que compra más bienes y servicios de los que vende al extranjero) y que depende de la entrada de capital extranjero puede sufrir una peligrosa desaceleración en la financiación de su déficit, lo que obligará a subir los tipos de interés para mantener el valor de la moneda y podría tener graves repercusiones en el crecimiento.
  • Hace subir el tipo de cambio de los socios comerciales del país y encarece el precio de sus exportaciones en el mercado mundial. Esto también provocará una grave desaceleración económica, especialmente en los países dependientes de las exportaciones.

Los bancos centrales suelen comprar divisas extranjeras y vender moneda local si esta se aprecia hasta un nivel que encarece las exportaciones nacionales para los países extranjeros.

Por lo tanto, los bancos centrales alteran deliberadamente el tipo de cambio para beneficiar a la economía local.

Medios y formas de intervención

La intervención cambiaria adopta varias formas. Estas son las más comunes:

Tipos de intervención Directa o indirecta
Intervención verbal Indirecta
Operativa Directa
Concertada Directa e indirecta
Intervención esterilizada Directa

Intervención verbal

También conocida como «jawboning». Se produce cuando los funcionarios del banco central «alaban» (o «desprecian») una moneda. Esto se hace amenazando con llevar a cabo una intervención real (compra/venta real de divisas) o simplemente indicando que la moneda está infravalorada o sobrevalorada.

Es la forma más barata y sencilla de intervención, ya que no implica el uso de reservas de divisas. No obstante, su sencillez no siempre implica eficacia. Un país cuyo banco central es conocido por intervenir con más frecuencia y eficacia que otros países suele ser más eficaz en la intervención verbal.

Intervención operativa

Se trata de la compra o venta real de una divisa por parte del banco central de un país.

Intervención concertada

Se produce cuando varios países se coordinan para hacer subir o bajar una determinada moneda utilizando sus propias reservas de divisas. Su éxito depende de su amplitud (número de países implicados) y de su profundidad (importe total de la intervención).

La intervención concertada también puede ser verbal cuando los funcionarios de varios países se unen para expresar su preocupación por la caída o subida continua de una divisa.

Intervención esterilizada

Cuando un banco central esteriliza sus intervenciones, compensa estas acciones mediante operaciones de mercado abierto. La venta de una divisa puede esterilizarse cuando el banco central vende valores a corto plazo para drenar el exceso de fondos en circulación como resultado de la intervención.

Las intervenciones monetarias solo se consideran no esterilizadas (o parcialmente esterilizadas) cuando las medidas adoptadas en el mercado de divisas están en consonancia con las políticas monetarias y cambiarias.

Esto ocurrió en las intervenciones concertadas del«Acuerdo del Plaza»en septiembre de 1985, cuando el G7 colaboró para frenar la subida excesiva del dólar comprando sus monedas y vendiendo el dólar estadounidense.

La medida resultó finalmente exitosa porque fue acompañada de políticas monetarias de apoyo. Japón subió sus tipos de interés a corto plazo en 200 puntos básicos después de ese fin de semana, y el tipo del euroyen a tres meses se disparó hasta el 8,25 %, lo que hizo que los depósitos japoneses resultaran más atractivos que los estadounidenses.

Otro ejemplo de intervención no esterilizada se produjo en febrero de 1987 con el«Acuerdo del Louvre», cuando el G7 unió sus fuerzas para detener la caída del dólar estadounidense.

En esa ocasión, la Reserva Federal llevó a cabo una serie de medidas de endurecimiento monetario, subiendo los tipos en 300 puntos básicos hasta alcanzar un 9,25 % en septiembre.

Repercusiones en los mercados de divisas

Antes de enumerar los factores determinantes del éxito de una intervención cambiaria, es importante definir qué se entiende por «éxito».

Se considera que un banco central que gasta alrededor de 5.000 millones de dólares (una cantidad media) en intervenciones y consigue elevar el valor de su moneda en torno a un 2 % frente a las principales divisas en los 30 minutos siguientes ha tenido éxito.

Incluso si la moneda acaba perdiendo sus ganancias en las dos sesiones bursátiles siguientes, la capacidad demostrada por ese banco central para mover el mercado le otorga cierto respeto para la próxima vez que «amenace» con intervenir.

  • El tamaño importa. La magnitud de la intervención suele ser proporcional al movimiento resultante de la moneda. Los bancos centrales que cuentan con importantes reservas de divisas (normalmente denominadas en dólares fuera de los Estados Unidos) son los que más respeto inspiran en las intervenciones cambiarias. En el tercer trimestre de 2003, los tres bancos centrales con mayores reservas de divisas eran: el Banco de Japón (550 000 millones de dólares), el Banco de China (346 000 millones de dólares) y el Banco Central Europeo (330 000 millones de dólares).
  • Momento. El éxito de las intervenciones en el mercado de divisas depende del momento en que se producen. Cuanto más sorprendente sea la intervención, más probable es que los operadores del mercado se vean sorprendidos por una gran afluencia de órdenes. Por el contrario, cuando la intervención se anticipa en gran medida, el impacto se absorbe mejor y es menor.
  • Impulso. Para que el factor «momento» funcione mejor, lo ideal es que la intervención se lleve a cabo cuando la moneda ya se está moviendo en la dirección prevista. El gran volumen del mercado de divisas (1,2 billones de dólares al día) eclipsa cualquier orden de intervención de entre 3000 y 5000 millones de dólares. Por lo tanto, los bancos centrales suelen tratar de evitar intervenir en contra de la tendencia del mercado, prefiriendo esperar a que se den condiciones más favorables. Esto puede hacerse mediante declaraciones verbales (jawboning), que marcan la pauta general para una acción más fructífera cuando comienza la intervención real.
  • Esterilización. Los bancos centrales que adoptan medidas de política monetaria en consonancia con sus acciones en el mercado de divisas (intervención no esterilizada) tienen más probabilidades de provocar un cambio más favorable y duradero en la moneda.

Implicaciones para los operadores

  • Durante las intervenciones de los bancos centrales, se recomienda a los operadores de divisas que tengan especial cuidado al enviar órdenes y que seleccionen stop loss.
  • No es aconsejable operar en contra de las corrientes de intervención. Una sola orden de venta de un banco central, por ejemplo, podría desencadenar una serie de órdenes de stop loss por parte de los operadores, lo que exacerbaría la venta y crearía brechas en el mercado.
  • Si insistes en operar en contra del mercado, tus órdenes stop loss deben estar algo más cerca de tus posiciones que en condiciones normales de mercado.
  • Ten en cuenta los niveles de soporte. Es cerca de estos puntos (normalmente por debajo de ellos) donde los bancos centrales intervienen para revalorizar las divisas.

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