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Los derivados extrabursátiles (derivados OTC) son valores que normalmente se negocian a través de una red de intermediarios en lugar de una bolsa centralizada, como la Bolsa de Nueva York.

Estos valores se denominan «extrabursátiles» porque se negocian directamente entre dos partes en lugar de cotizar en una bolsa central.

Cada operación es un contrato individual entre las dos contrapartes que realizan la operación.

Esta falta de una bolsa central significa que las partes de una transacción OTC están expuestas a un mayor riesgo de contraparte.

Si incumples, la contraparte no recibirá el pago.

El valor de un derivado OTC viene determinado por el valor de su activo subyacente, que puede incluir bonos, acciones, materias primas o divisas (mercado de divisas).

Antes de la crisis financiera mundial de 2007-2009, el mercado de derivados OTC no estaba regulado.

Los riesgos de impago en el mercado de derivados llevaron a los responsables políticos mundiales a aumentar la regulación, lo que dio lugar a la Ley Dodd-Frank de Reforma de Wall Street y Protección al Consumidor en Estados Unidos y al Reglamento sobre la infraestructura del mercado europeo (EMIR) en la Unión Europea.

Esta legislación está diseñada para limitar la amenaza de impago en el mercado de derivados OTC y, por lo tanto, reducir el riesgo de otra crisis financiera.