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La inflación de los precios al consumo en el Reino Unido cayó al 3,6 % interanual en octubre, frente al 3,8 % de septiembre, lo que supone el primer descenso desde marzo.
La moderación de la inflación se produjo gracias a que los aumentos de los precios de la energía se moderaron significativamente en comparación con el año pasado, aunque las persistentes presiones sobre los precios de los alimentos y la obstinada inflación de los servicios sugirieron que el proceso de desinflación sigue siendo desigual entre los distintos sectores.
Para los operadores, las cifras reforzaron en su mayoría las expectativas de que el Banco de Inglaterra (BOE) aplicará una bajada de tipos antes de Navidad.
Conclusiones principales
- El IPC general cayó al 3,6 % en octubre desde el 3,8 % de septiembre, coincidiendo con las previsiones de los economistas y las expectativas del BOE.
- La inflación subyacente (excluyendo alimentos, energía, alcohol y tabaco) se moderó hasta el 3,4 % desde el 3,5 %, continuando su descenso gradual.
- La inflación de los servicios cayó del 4,7 % al 4,5 %, la lectura más baja desde diciembre de 2024 y por debajo del aumento previsto por el BOE hasta el 5,0 %.
- La inflación de los alimentos se aceleró hasta el 4,9 % desde el 4,5 %, revirtiendo la caída de septiembre y añadiendo presión al alza.
- Los efectosde los precios de la energía impulsaron el descenso, con un aumento de los precios del gas de solo el 2,1 % anual frente al 13,0 % de septiembre, tras los cambios en el límite máximo de precios de la energía de la Ofgem.
- Los mercados ahora valoran en aproximadamente un 80 % las probabilidades de que el Banco de Inglaterra recorte los tipos en la reunión del 18 de diciembre, y consideran que el presupuesto del 26 de noviembre es el último obstáculo.
Enlace al informe oficial de la ONS sobre la inflación de los precios al consumo de octubre de 2025.
Reacciones del mercado
Libra esterlina frente a las principales divisas: 5 min

Superposición del gráfico de GBP frente a las principales divisas por TradingView
La libra esterlina, que cotizó a la defensiva en Asia, excepto frente al AUD y el NZD, cayó de forma generalizada tras la publicación de los débiles datos del IPC. Sin embargo, la caída inicial no duró mucho, ya que el resultado esperado probablemente animó a algunos a recoger beneficios antes de los posibles catalizadores de la sesión estadounidense.
La GBP experimentó una presión bajista más sostenida en las horas siguientes, mientras los mercados asimilaban los datos más moderados de inflación de los servicios. Esa cifra es la que más les preocupa a los halcones del Banco de Inglaterra.
Aun así, la libra siguió subiendo frente al JPY y el CHF gracias a la mejora de la demanda del dólar. Esa resistencia probablemente reflejó la conciencia del mercado de que el presupuesto de otoño del 26 de noviembre aún podría influir en la decisión del Banco de Inglaterra en diciembre, especialmente si la ministra Rachel Reeves anuncia medidas que afecten a las facturas de energía o a las tendencias generales de inflación.
La divisa terminó el día con resultados mixtos, cotizando al alza frente al NZD, el JPY y el CHF, pero a la baja frente a las demás divisas principales. El tono mesurado sugiere que los operadores han descontado en su mayoría una bajada de tipos en diciembre y ahora están a la espera de ver el aspecto fiscal de los presupuestos de la próxima semana.
La volatilidad moderada también tenía sentido, dadas las señales mixtas del informe. Las cifras generales y de los servicios respaldaban una visión moderada, mientras que el repunte de la inflación de los alimentos hasta el 4,9 % y las continuas preocupaciones salariales daban a los halcones argumentos suficientes para abogar por la cautela una vez que se haya descartado la bajada de diciembre.