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Una experiencia suficiente en el mercado de divisas puede llevar a algunos operadores a creer erróneamente que pueden predecir completamente la evolución de los precios.

Después de todo, si tienes años de experiencia frente a la pantalla y has dedicado 10 000 horas a desarrollar tus habilidades analíticas, puede ser tentador asumir que conoces los mercados al dedillo.

Este tipo de suposición es peligrosa porque, con el tiempo, puede convertirse en lo que yo llamo el«complejo de dios del operador», es decir, una creencia inquebrantable en la infalibilidad de uno mismo a la hora de predecir los movimientos futuros de los precios.

Esto se manifiesta típicamente cuando un operador de divisas tiene tanta confianza en sus ideas que se niega a reconocer la posibilidad de error.

Pero, como puede atestiguar cualquiera que haya tenido su buena dosis de operaciones perdedoras (¡y eso es prácticamente todos los operadores!), la incertidumbre es parte del carácter del mercado de divisas.

Nadie, ni siquiera los grandes magnates financieros que tienen acceso a gran cantidad de información económica, puede hacer predicciones 100 % precisas sobre la evolución de los precios.

Insistir en que tienes una habilidad especial para predecir con exactitud cómo se comportará un par de divisas puede, en última instancia, llevarte a la ruina como operador.

Por supuesto, esto es diferente a tener una buena percepción del comportamiento del mercado a través de la práctica constante y deliberada. Lo que se pretende conseguir con este proceso es la capacidad de aprender y mejorar activamente a lo largo de tu carrera como operador.

Esto significa ser capaz de aceptar tus pérdidas, admitir tus errores, reevaluar tu estrategia de trading en Forex y realizar los cambios necesarios. De hecho, el objetivo de la práctica deliberada es totalmente opuesto a pensar que eres un trader omnisciente y todopoderoso.

En lugar de hacer predicciones, aprende a desarrollar sesgos.

Lo primero representa la expectativa de un resultado determinado (y normalmente específico), mientras que lo segundo es más flexible, ya que está abierto a la confirmación o negación de los mercados.

Una vez que aceptes que es IMPOSIBLE predecir completamente el comportamiento del mercado, te resultará más fácil realizar ajustes en tus estrategias.

Céntrate en gestionar bien tu riesgo y controlar lo que puedas. Esto incluye investigar los posibles catalizadores y las probabilidades de reacción de los precios, así como supervisar el tamaño de tu posición, los stops y el periodo de mantenimiento.

Al fin y al cabo, debes recordar que el mercado es el que manda. Le da igual lo que tú pienses que va a hacer el precio.

Para obtener beneficios de forma constante, debes aprender a operar con lo que ves y no con lo que piensas.