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La oferta se refiere a la cantidad de un activo que está disponible, mientras que la demanda es la cantidad de un activo que la gente está dispuesta a comprar.

A medida que aumenta la oferta de un activo, su valor disminuye. Por el contrario, a medida que disminuye la oferta de un activo, su valor aumenta. A medida que aumenta la demanda de un activo, su valor aumenta. Por el contrario, a medida que disminuye la demanda de un activo, su valor disminuye.

Dado que este principio se aplica al mercado de divisas, muchos operadores analizan la oferta y la demanda de una divisa concreta en un momento dado para determinar si su valor subirá o bajará.

Una forma de medir la oferta y la demanda es imaginar un balancín con todos los factores fundamentales que afectan a esa divisa. Por ejemplo, cuando un informe económico aumenta la demanda o reduce la oferta del dólar estadounidense, coloca ese factor fundamental en el lado izquierdo del balancín. Cuando un acontecimiento económico disminuye la demanda o aumenta la oferta del dólar estadounidense, coloca ese factor fundamental en el lado derecho del balancín. Si hay más factores en el lado izquierdo, el balancín se inclinará hacia arriba y el valor del dólar estadounidense debería subir. Por otro lado, si hay más factores en el lado derecho, el balancín se inclinará hacia abajo y el valor del dólar estadounidense debería bajar.

De esta manera, los operadores pueden tomar nota de todos los factores fundamentales recientes que están afectando a una divisa en particular. Esto es útil para evaluar si esa divisa está teniendo un rendimiento relativamente bueno.