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¿Estás pensando en dedicarte al trading como actividad secundaria o como trabajo a tiempo completo en 2026?
Tanto si trabajas desde casa como si estás entre dos empleos, es posible obtener ingresos adicionales con el trading.
Pero antes de lanzarte de cabeza y arriesgar el dinero que tanto te ha costado ganar, debes recordar que lo que diferencia a los traders que obtienen beneficios de forma constante de aquellos que agotan rápidamente su capital es que los primeros tratan el trading como un negocio.
Tener una mentalidad empresarial significa que te esfuerzas por crear un plan de negocio, te aseguras de que cuenta con la financiación adecuada, realizas un seguimiento de tu rendimiento, te mantienes al tanto de los costes y trabajas para mejorar.
Aquí tienes una breve lista de cosas que necesitas para empezar:
1. Elige tu mercado
Aunque el trading con divisas tiene muchas ventajas frente al trading con acciones o futuros, no olvides que hay otros tipos de mercados que también podrían funcionar para ti.
Seguro que has oído hablar de las criptomonedas, las materias primas, los índices, los CFD o el trading de opciones, que son bastante interesantes y emocionantes por sí mismos.
Solo asegúrate de investigar a fondo para comprender los factores que impulsan cada mercado, las horas de negociación activas y los riesgos asociados.
2. Define tu estrategia de trading
Una vez que hayas decidido qué mercado se adapta a tus preferencias, es hora de trabajar en tu estrategia real.
Por supuesto, ¡suponemos que ya has leído sobre las herramientas e indicadores de trading con los que vas a trabajar!
Si tienes pensado operar en varios mercados, te resultará útil desarrollar diversas estrategias adaptadas a cada uno de ellos. Por lo general, estas estrategias son fruto de mucho ensayo y error, así que asegúrate de estar preparado para hacer el trabajo pesado.
3. Identifica tus parámetros de riesgo
Como he destacado en muchos de mis artículos sobre psicología del trading, la gestión del riesgo es clave para sobrevivir en el mundo del trading.
No basta con definir simplemente tus parámetros de entrada y salida para cada operación. Lo que te mantiene rentable a largo plazo es cómo gestionas tu capital y te aseguras de poder seguir operando otro día, incluso si sufres una serie de pérdidas.
4. Configura tu estación de trabajo correctamente
Si trabajas y operas desde casa, probablemente sabes cómo pueden distraerte los ladridos de un perro, la música a todo volumen o un cómodo sofá y la televisión.
Otros retos para los operadores que trabajan desde casa son conseguir una conexión a Internet fiable, adaptarse a las diferencias horarias y disponer del equipo adecuado para operar.
Para mantenerte concentrado, necesitas configurar una estación de trabajo adecuada que te permita mantener la atención. Al fin y al cabo, los mercados pueden moverse muy rápido, y lo último que quieres cuando estás haciendo scalping es distraerte.
5. Elige tu bróker
Elegir un bróker en el que confiar para ejecutar tus operaciones correctamente es una decisión crucial. No quieres ser víctima de una estafa, ¿verdad?
Hoy en día, no faltan opiniones sobre la mayoría de los brókers, por lo que no hay excusa para descuidar tu diligencia debida.
Una vez que hayas reducido tus opciones, abre una cuenta demo para cada uno y familiarízate con su plataforma de trading antes de abrir una cuenta real.
6. Trabaja tu psicología bursátil
¡Ah, mi parte favorita!
Se ha hablado mucho sobre controlar tus emociones y mantener la sangre fría como operador, y aquí es donde entra en juego la psicología del trading.
Ser consciente de los sesgos cognitivos y personales te ayuda a mantener la calma bajo presión. Esto resulta útil cuando se opera con noticias de primer orden o cuando se decide aprovechar las ganancias y reducir las pérdidas.
Ahora bien, esto requiere mucha práctica y experiencia, así que no te castigues por lidiar con el miedo y la codicia de vez en cuando. ¡Nos pasa a todos!
7. Conoce tus costes
No es precisamente la parte más emocionante del trading, pero es imprescindible llevar un control de los gastos relacionados (es decir, tu equipo de trading, cursos de pago, electricidad y mejoras de Internet) y pagar los impuestos correspondientes.
Tratá el trading como un negocio, ¿recuerdas?
Los impuestos pueden ser muy complicados y depender de tu jurisdicción, pero probablemente quieras evitar sanciones, así que asegúrate de consultar con profesionales cuando tengas dudas.
8. Lleva un registro de tu rendimiento
Además de llevar un control de los gastos relacionados con el trading, también es importante mantener un registro de tu rendimiento mediante un diario de trading detallado.
Tenemos una sección completa sobre cómo llevar un diario de trading adecuado, que incluye cinco componentes esenciales para que sea más eficaz a la hora de desarrollar tu estrategia de trading.
9. Mantente informado
«Lo único constante es el cambio». —Heráclito
Sabias palabras de un hombre sabio, sin duda, y que resultan especialmente ciertas en los mercados financieros.
En un momento dado, puede que creas que ya le has cogido el tranquillo a las operaciones y que estás completamente en sintonía con los mercados, pero al momento siguiente puedes verte sorprendido y sacudido por un evento imprevisto.
Mantenerse al tanto de las noticias económicas y políticas es imprescindible, tanto si operas intradía como si mantienes posiciones abiertas a largo plazo.
La dinámica siempre cambiante de los mercados financieros también es un buen recordatorio para mantenerse informado y no dejar nunca de aprender. Nunca está de más tener en tu arsenal algunas herramientas y métodos de negociación adicionales que puedas utilizar cuando cambie el entorno del mercado.
10. Haz ajustes si es necesario
En línea con el punto anterior, también es importante estar alerta y ser lo suficientemente flexible como para adaptarse según sea necesario.
Lo que impulsa la evolución de los precios hoy, esta semana o este año puede ser diferente el año que viene, la semana que viene o incluso mañana. ¡Toma 2020 como ejemplo!
Ser un operador flexible no significa cambiar tus estrategias a la primera señal de problemas.
Puede tratarse de cosas sencillas, como adaptar tus entradas y salidas a la volatilidad de un par o pasar de un sistema que sigue la tendencia a uno con rango limitado cuando el entorno del mercado lo requiere.